Las locas aventuras de Fura (el ultimo macarra sentimental)
Cuentos y relatos para no dañar las neuronas propias ni ajenas. Total...nadie me va a creer!!

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Viaje hasta Conquin (I)

Partimos de Bangkok para hacer una escala de dos semanas en Shangai. Realmente mi intención era conseguir permiso de las autoridades chinas para viajar a una pequeña aldea dónde el matriarcado era el sistema imperante, y en la que no se habían producido casos de violencia de ningún tipo en los últimos 200 años. Ni siquiera suicidios. Me impresionaba más este hecho que la existencia de vida en Marte.

Desafortunadamente, aquel era un pueblo vedado para los turistas y yo lo sabía. Por ello, pedí un permiso para ir a una ciudad relativamente cercana (distaba 250 km) de las montañas que albergaban aquella intrigante comunidad. Me presenté como un hombre de negocios interesado en el comercio de la seda, y esa debió parecerles una razón suficiente, porque me autorizaron a realizar el viaje. Una vez allí, ya me ocuparía de conseguir un guía que, por una buena cantidad de dólares, me acercase hasta Yin-bao.

El viaje hasta Conquin, que sería, por decir así, mi campamento base, fue relativamente benigno. Había alquilado algo parecido a un todoterreno, y a pesar de que la mitad de la carretera era de tierra no sufrimos demasiado por no ser temporada de lluvias, la circunstancia meteorológica más temida por aquella gente. Me esperaba a mi llegada una habitación espartana, pero limpia, no lejos del centro y bien ventilada; los vestigios de los colores que precedieron a la actual capa de pintura aún eran evidentes en las esquinas. Me sequé el sudor de la cara y del tronco con una toalla mientras fumaba asomado a la pequeña ventana el último cigarrillo antes de la siesta. A esa hora, el fuerte calor no me daba opciones a otra cosa que no fuera tumbarse en la cama a descansar.

Cuando desperté comenzaba ya a atardecer, así que me froté los cansados párpados y me fui a dar una ducha fría y a afeitarme en el único baño del pasillo de aquel segundo piso. Cuando volví, tenía la certera sensación de que alguien había estado allí en mi ausencia. No podía ser el servicio de limpieza porque la cama seguía desecha; tampoco me faltaba ninguna pertenencia, pero mi instinto había captado alguna señal que daba por cierta aquella sensación..........

2003-08-13 | Lo dice PaCotilla a las 05:40 | 1 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Jaio la espía Fecha: 2003-08-13 09:35

No tardes en escribir la siguiente entrega... es intrigante ¿quién había estado allí? ¿para qué? ¿por qué? ¿cuándo? ¿cuánto? ¿cómo?
Joer... sigue, sigue...



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